Cuando era joven y un poco ingenua, tenía una mentalidad diferente sobre el sexo y las relaciones. No diría que era mojigata, pero tenía la cabeza llena de muchísimos mitos y tabúes sexuales. Algunos provenían de mi familia, todos cristianos devotos (¿adivina quién es la oveja negra?), pero algunos de los mitos más atroces que he escuchado provienen de amigos que conocí durante mi juventud, cuando empezaba a ser más activa sexualmente.
Uno de ellos gira en torno al lubricante.
En aquel entonces, el lubricante no se consideraba algo esencial en absoluto en el sexo y las relaciones. Los condones eran absolutamente necesarios. ¡Anticonceptivos orales, claro! ¿Juguetes sexuales? Para divertirse y darse un gusto ocasional, ¿por qué no? Pero los lubricantes, de joven, eran otra historia.
Mi idea errónea sobre los lubricantes empezó en la universidad. Mi mejor amiga de entonces, llamémosla Lulu, insistía en que necesitar lubricante era señal de que nuestra pareja no nos sentía satisfechas. Que, por alguna razón, no estábamos lo suficientemente mojadas y, por lo tanto, comprar lubricante se consideraba algo vergonzoso.
Como la adolescente ingenua que era, le creí ciegamente. Ni una sola vez me molesté en comprar lubricante, a pesar de que por aquel entonces era sexualmente activa con Chase, mi primera pareja. Ni siquiera saqué el tema. Simplemente no formaba parte de nuestra conversación.
Me tomó varios años de ignorancia hasta que maduré un poco más y me acerqué más a mi hermana cuando regresó a nuestro barrio. Un día, yendo de compras juntas, vi un tubo de lubricante tirado con indiferencia en su carrito.
Me pilló mirándola y me preguntó qué me pasaba por la cabeza. La curiosidad me venció, así que le pregunté: "¿Lo usas siempre?".
Mi hermana se rió entre dientes. "¡Claro que sí!". Se dio cuenta de que no le creía y se dispuso a ilustrarme con datos sobre el uso de lubricantes y cómo podría poner mi vida patas arriba.
Lubricante: ¡cuanto más húmedo, mejor!
Al igual que yo, supongo que muchas mujeres han malinterpretado por completo la importancia del lubricante para mejorar el sexo y la intimidad. El sexo no se trata de complacer a nuestras parejas todo el tiempo; también se trata de nuestro placer y bienestar. Esta fue mi revelación. Ahora me doy cuenta de que el lubricante se ha asociado con la sequedad vaginal y que las mujeres que lo usan no están lo suficientemente húmedas.
¡Deshazte de cualquier pensamiento de incompetencia al instante! Los lubricantes reducen la fricción, suavizan la piel y hacen que las relaciones sexuales sean más placenteras, ya sea en pareja o a solas con tus juguetes sexuales favoritos. Entonces, ¿por qué privarte de los placeres que te proporciona un simple tubo de lubricante?
La mejor manera de usar lubricante es saber primero que ayuda a tener una vida sexual más fluida y placentera. No todas las mujeres son iguales, así que una buena marca de lubricante puede marcar la diferencia.
Consejo: ¿Sabías que lubricarse bien antes de tener relaciones sexuales puede reducir el riesgo de que el condón se rompa? Al fin y al cabo, tiene todo el sentido: menos fricción, menos posibilidades de que se rompa y provoque un accidente no deseado.
Cómo elegir el lubricante adecuado
Hoy en día, al entrar en una farmacia, te encontrarás con una infinidad de lubricantes. Es fácil sentirse abrumado (como siempre me pasa cuando estoy en plena oferta de Sephora), pero la clave para elegir el adecuado empieza por conocer los diferentes tipos de lubricantes disponibles en el mercado.
- Lubricantes a base de agua: Versátiles y completamente seguros para usar con juguetes sexuales y condones, tanto de látex como sin látex. Si es posible, elige un lubricante que no manche las sábanas y que se enjuague fácilmente con agua.
- Lubricantes de silicona: Considerados una mejora respecto a los lubricantes habituales a base de agua, los lubricantes de silicona son conocidos por hacer que el sexo sea excepcionalmente suave y sedoso. Fabricados con material hipoalergénico, la mayoría de las personas no experimentan reacciones alérgicas. Duran más que los lubricantes convencionales. Sin embargo, ten cuidado al usarlos con juguetes sexuales de silicona. La silicona del lubricante podría deteriorar la superficie de los juguetes, erosionándola y aumentando el riesgo de abrasiones. Consejo: úsalo durante el sexo en la ducha y te sorprenderá lo mojado que estarás a pesar del aguacero.
- Lubricantes a base de aceite: Un rotundo NO usarlos con condones de látex. No solo provocarán la rotura del condón, sino que también pueden dejarte expuesta a más infecciones y bacteriosis vaginal.
- Lubricantes naturales: Si buscas un lubricante ecológico, este es el indicado. Los lubricantes naturales no contienen parabenos.
Breve guía para el uso de lubricantes por primera vez
Los diferentes métodos para usar lubricantes no están escritos en piedra: definitivamente puedes explorar y ver qué funciona mejor para mejorar tu vida sexual.
Consejo 1: Úselo en tu pareja cuando le des un masaje erótico: ¡el juego previo perfecto!
Consejo 2: Úsalo con tus juguetes sexuales para disfrutar sin fin, ya sea solo o con pareja.
Consejo 3: Parejas casadas: Dale vida a tu vida amorosa con sexo ocasional en la ducha. Para ello, ¡la silicona es la bomba!
Consejo 4: Incorpóralo a las pajas, mamadas y cunnilingus: verás una diferencia notable respecto a tener que escupir o producir más lubricante con nuestra saliva.
Consejo 5: Usarlo dentro y fuera del condón puede crear una experiencia placentera
Consejo 6: Crea tus propios lubricantes con sabores, hechos con ingredientes totalmente naturales. Quién sabe, quizás incluso puedas venderlos por tu cuenta.

